martes, 27 de mayo de 2008

Blanco fecal
Casualidades de la vida, el otro día en un reportaje que emitió Informativos de TVE acerca de la peregrinación al Rocío, había un momento en el que se veía a una mujer bautizando a unos niños en el río Quema. Una tradición arraigada por la Pantoja, entre otras.

La cosa es que nadie se dio cuenta, pero esa mujer era la novia de Chiquete. Al más puro estilo San Juan Bautista, metida en el río hasta las rodillas y con su voz de Sabina, iba repartiendo nombres inventados bajo la influencia de la Blanca Paloma y el rebujito.

Al otro lado de ese río, hace tres años me llevé una fétida sorpresa.

La salida del río por la otra orilla es una rampa con pendiente considerable, hasta el punto que los carros tirados por bueyes no pueden parar porque resbalan. Pues allí estaba yo, con el micro del ‘Tomate’ esperando a la Grajal, que estaba a punto de cruzar el río con su flamante carro de la casa de la pradera.

Hay que hacer un inciso y decir que la rampa en sí está llena de excrementos, ensaimadas o caca de los bueyes, como quieran decirlo. Y llegó el fatal momento.

Yo, vestido con mi camisa blanca impecable, me acerco al carro que sube a toda “velosidad” para preguntarle a la Mari Ángeles. Cuando de repente uno de los bueyes, sin pensar en mí y haciendo gala de su pasotismo bovino, pisó una gran cagada infesta y pudiente.

La fuerza al pisar de semejante pariente de la vaca hizo que la mierda, hablando claro, saliera volando de la misma manera que cuando un crío salta en un charco. El resultado fue un ametrallamiento fecal en toda regla que mi camisa blanca ha pagado hasta el día de hoy, muchas risas de los tres mil humanos allí presentes y unas fotos de rigor incluidas.

¡Viva la Blanca Paloma!


Publicado por Desconocido @ 8:53
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