
Miquel a 9 Enero 2008
La costilla de Mercedes
¡Hola queridos internautas! Gracias por los mensajes que ya estáis enviando, poco a poco iré respondiendo a vuestras preguntas, pero, chicos, esto empieza fuerte. Hoy tenía muchas cosas que contaros pero, finalmente, inauguraremos este blog con una mala noticia, aunque por suerte no ha habido que lamentar males mayores.
Esta mañana caminando por los pasillos de esta casa, me he topado con la fantástica Mercedes Milá (os tengo que decir que en persona es aún mucho más atractiva y guapa de lo que os imagináis -esto es para que lo lea ella, ¿eh?-). Al natural Mercedes es un encanto, se la ve despierta, segura de sí misma y dicharachera. Bueno, qué os voy a contar.
Por si no lo sabíais, a Mercedes le encanta esquiar, deporte de riesgo donde los haya. Desafortunadamente la presentadora ha tenido un accidente de esquí y se ha roto una costilla de su lado izquierdo. ¿Alguien se ha roto alguna vez semejante hueso? Dicen que el dolor es insoportable y al no poder escayolar la zona ya os podéis imaginar cómo es la recuperación, larga y pesada, nada de saltos de tigre. El accidente ocurrió en los Alpes franceses en la estación de esquí de Val Thorens, un enclave fuera de serie para practicar el deporte blanco.
Pero ahora viene el momento sublime de este irrepetible encuentro (esto hay que leerlo con voz pausada y tomatera ¿eh?). Muy amablemente, Mercedes ha cogido mis manos y se las ha llevado a lo que sería su torso, para que palpase con mis extremidades superiores la señora faja que el médico le ha resetado. Ha sido un momento difísil para mí: hace un momento estaba pidiendo un café en el bar de la ‘tele’ y ahora tenía a la Milá entre mis manos con una costilla rota. Para que os hagáis una idea, ha sido una escena parecida a la de la película de ‘Sisí Emperatriz’, cuando el emperador de Austria, Francisco José de Habsburgo, sacaba a bailar a la futura reina de Hungría. Faltaba el palacio, los trajes de época, las pelucas pero la carne era casi la misma. Ha sido corto pero intenso, la faja engañaba al tacto, claro, pero todo no se puede tener. Por hoy, más que sufusiente.
Algún día Mercedes se curará, nos volveremos a encontrar y ojalá palpe de nuevo su pronta mejoría. Te deseamos una rápida recuperación.
Miquel a 14 Enero 2008
Aterriza como puedas
Hola queridos lectores de este mi humilde blog que no pretende más que marcaros la vida para siempre. Primero de todo contaros que me consta que Mercedes tomba Milá, como ya la llaman algunos, se encuentra mucho mejor del terrible accidente alpino que le costó dos costillas.
Pero ahora me tiemblan las manos en el teclado al recordar el surrealista episodio que sufrió mi persona y que os relato en las siguientes líneas. Un relato verdaderamente escalofriante y que os voy a contar con el máximo rigor informativo al que no os tengo acostumbrados.
Sucedió en el aeropuerto de Gijón, 10 a.m. Mi cuerpo y mi cabeza están ‘atrotinados’ por haber cubierto el día anterior el exitoso concierto de Isabel Pantoja en la Plaza Mayor de Valladolid, el primero desde su detención el dos de mayo. Yo y el cámarografo estamos embarcando en el vuelo que nos lleva a Madrid, entramos en el aparato volador y nos sentamos, cuarta fila, eso en Spanair significa desayuno.
Anteriormente paseando por la terminal he visto con cara de dormido al pianista de la Pantoja, buena gente, un artista…. Ahora se sienta unas filas más atrás, él no tiene desayuno. Están apunto de cerrar la puerta del avión y las azafatas se preparan para el teatrillo.
No me había dado cuenta que una compañera de A3 se encuentra en mi misma fila pero al otro lado del pasillo.
- "¡Hola que tal!", le digo. "No veas ayer qué follón, ¿eh?"
Ella me sigue la conversación.
De repente me doy cuenta que estamos a punto de despegar y que todo el avión está completo menos dos asientos que hay en mi misma fila, al lado de la reportera de A3. Haciéndome el cachondo voy y le digo….(así como riendo como quien dice una tontería de esas que da igual que no la digas):
- "Solo quedan dos asientos libres en el avión ¿Te imaginas que sube la Pantoja y se sienta a nuestro lado?"
- ¡¡¡Jajaja!!!!- nos reímos los dos como tonticos.
(Esto que viene leerlo otra vez con pausada y tomatera, si no podría perder toda la gracia, ¿eh?)
De repente unos pasos en la puerta de entrada del pájaro de hierro, pararon el tiempo. Alguien había entrado. Mi barrido telescópico escanea la masa humana de arriba abajo y llega a la conclusión de que el análisis químico da como resultado al homo sapiens sapiens llamado Agustín Pantoja. Con gafas de sol y un periódico con la portada de su hermana hace su entrada triunfal.
El ritmo cardiaco se me acelera e instintivamente mi mirada busca su retaguardia para finalmente toparse con la silueta de Isabel Pantoja. Los dos saludan a las azafatas y enfilan el pasillo maldito hacia los dos asientos libres que se encuentran a mi lado. El contacto visual con la novia del preso es inminente y...ZAS... Lo siento amigos, pero no me cabe todo en esta página, si queréis saber todo lo que ocurrió en el interior del aeroplano, esperaos un par de días y resolveréis el enigma.
Si a mí me hicieran esto que os acabo de hacer, no entraría nunca más en este blog.
CONTINUARÁ...
Miquel a 21 Enero 2008
Aterriza como puedas (II)
Continuación del post anterior)… Y ZAS!!!!! Llega el momento culmen Isabel me localiza a dos asientos de distancia con su radar antiprensa, su rostro cambia por completo, me clava su mirada gitana vengadora mientras me imagino cómo sonaría en este momento el silbido de ‘El bueno, el feo y el malo’.
La ‘Panto’ lleva unas gafas de sol negras enormes que le impiden disparar los rayos láser para fulminarme. Se oye un ¡¡¡oooooohhh!!! en el avión, los pasajeros exclaman y se dan cuenta de que la Panto se va a sentar a mi lado.
Acto seguido Isabel enfila el pasillo del avión sabiendo que va a viajar entre ‘El Tomate’ y ‘Espejo Publico’. No me gustaría estar en su piel, pero resulta que lo estaba, por proximidad y por la situación.
Agustín (el hermano cantor) va en primera posición y ya me ha visto, se abre camino con sus gafas de sol negras y los periódicos con las portadas de su hermana debajo del brazo. Isabel sigue haciendo estragos con su mirada, aunque lleva gafas de sol, la sensación es de ‘acojone’ total y hasta llegas a pensar que una bofetada sería mejor. Quiere intimidarme y “redusirme” con el cara a cara y si el avión estuviera vacío seguro que me retorcería el dedo pequeño del pie y me diría: "¡¡TONTO!!"
Agustín llega a mi altura y me pone literalmente el culo en la cara mientras su hermana entra en la fila. Está nerviosa y levanta a la chica de A3 varias veces porque no se decide. No sabe dónde sentarse, dónde va a sufrir menos (el miedo se está apoderando de la novia del preso), si en la ventana o en el medio, nunca en el pasillo por supuesto, porque si no estaría a mi lado y lo de Melendi sería como la película de Bambi comparado con lo que podría ocurrir a 3.000 metros de altura.
Al final, Isabel se sienta en el medio y su hermano en el pasillo.
La tonadillera está nerviosa, oigo comentarios entre ellos pero no consigo adivinar qué es lo que dicen. Busco la cara de la chica de A3 que está acorralada entre la ventana e Isabel. Está como atónita, su situación sí que es ‘chunga’.
Los Pantoja hacen como que no existo y el avión se dispone a despegar. Isabel está inquieta y llego a la conclusión de que le da pánico volar.
El avión arranca a toda leche para despegar. Vamos ya a 200 kilómetros por hora y yo voy mirando de reojo a mis compañeros de fila cuando, de repente, una imagen me sobrecoge, me cautiva, me aterra, me estremece y me horripila. Es difícil de contar, pero hay que hacerlo (retomar, por favor, el tono tomatero, imprescindible a partir de ahora), miro a los pies de la Pantoja y, Dios mío, ¡¡¡qué veo!!! Los tiene al descubierto desnudos calza sandalias y lo peor lleva las uñas largas y pintadas de color rosa ¡¡¡Horroooooor!!! ¡¡¡qué imagen tan desgarradora!!!
Pero hay más.. presa del pánico que le produse despegar, Isabel recoge y arruga los dedos de los pies como las águilas cuando se agarran a un árbol o atrapan su presa (la B.S.O. en este momento es la sintonía de Félix Rodríguez de la Fuente), las uñas brillan y tocan ya el suelo porque son más largas que la altura de la suela de la sandalia. Una imagen de este momento hubiera servido para un reportaje del National Geographic.
El avión se levanta del suelo y las uñas están ya clavadas en la moqueta del avión… quién las desclavara, el desclavador que las desclave buen desclavador será. De una cosa estoy seguro, si hay una turbulencia, la Panto va a ser la única que no se va a mover del asiento.
Después de este reportaje de vida salvaje en un avión, poco más os podría sorprender. Ya en las alturas, la tonadillera se pidió un refresco de cola, el viaje teminó con normalidad pero me marcó para toda la vida
http://gente5.telecinco.es/blogs/conunpar/
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